Educando ecologistas


El próximo diciembre se celebra en París la COP21 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático). En este encuentro, países de todo el mundo fijan las bases para luchar contra el cambio climático y no he podido evitar participar en este llamamiento que han hecho desde Madresfera. ¿Por qué? Porque creo que no hay forma de aprender algo si no se vive, se experimenta, se comprende y se siente. Nos piden que demos ejemplo a nuestros niños para concienciarles y hacer un mundo mejor, enseñarles a cuidar el planeta... 

Algunas de las costumbres que vimos y aprendimos en casa, cuando éramos pequeños, se quedaron grabadas en nuestra forma de vida. Otras, sin embargo, pasaron de largo o las adoptamos durante un tiempo y luego decidimos que otras opciones nos gustaban más. Esto sucede cuando no estás de acuerdo con aquello que te enseñaron o no lo has interiorizado lo suficiente como para que sea un compromiso personal. A todo el mundo le gusta cuidar su casa, su coche, su despacho, su habitación, su sala de ensayos.... en definitiva, todo aquel espacio que con el que establecemos una relación agradable. ¿Por qué, entonces, no cuidamos de nuestro entorno? Si demostramos a los niños no sólo pautas a seguir, si no que el planeta es realmente su hogar y un lugar lleno de experiencias por descubrir, lo cuidarán como su juguete más preciado.

Este es uno de los motivos por los que hace un tiempo nos mudamos a una ecoaldea, porque de esta forma, no sólo ven el ejemplo en nuestras acciones y hábitos cotidianos sino en todas las personas que les rodean. Se trata de sumergirse en un entorno que, inevitablemente infunde valores de cuidar y respetar el entorno, tanto físico como emocional como humano, a la vez que te ofrece la libertad para desarrollarte y disfrutar con respeto. 






Durante los últimos meses, entre todos los aprendizajes que estoy teniendo, tuve dos experiencias particulares que han aumentado aún más mi conciencia y la de mi familia:

  • En mi casa, existe un circuito que recoge ciertas aguas como las del friegaplatos, lavadora y ducha, para regar la huerta ( previo filtrado). Un día, utilicé pintura para una pared, ¿os imagináis qué pasó por mi cabeza cuando fui a limpiar el rodillo? "Si lo limpio en el lavabo, el agua con pintura regará mis hortalizas, ¿qué pasa si lo tiro por el retrete?" En ese caso, cierro los ojos y no veo las consecuencias, pero la realidad es que esa pintura viaja por las tuberías y contamina el planeta.... por eso, en la ecoaldea pintamos con pinturas ecológicas....

  • La otra revelación que tuve, fue tras semanas observando a mis hijos subiéndose al cerezo que hay frente a la puerta de casa. Siempre se tiene cuidado de que los niños no toquen las plantas para que no las rompan, pero mientras mis hijos pasaban horas subiendo y bajando de aquel árbol, jugando entorno a él, entablaban con él una relación positiva y enriquecedora. Eso hizo que luego lo cuidaran y plantaran espontáneamente plantas aromáticas en su base para protegerlo de las plagas y lo rodearan con paja para resguardarlo de las heladas.


 La mejor forma de potenciar que tus hijos cuiden y respeten la naturaleza es que la quieran y eso sólo se consigue si la viven y la disfrutan.





Por eso, me uno a esta iniciativa con la promesa real de que enseño y enseñaré a mis hijos la forma de vivir provocando el menor impacto negativo en el medio ambiente, a cuidarlo, respetarlo y utilizar los recursos de forma sana e inteligente.

De momento, nuestro ejemplo y nuestro compromiso, del que ellos son conscientes y forman parte activa, consiste en:

  • Vivir en una casa bioclimática
  • Utilizar placas solares para calentar agua y calefacción
  • Cultivar nuestra huerta ecológica según la permacultura
  • Tender la ropa al aire libre
  • Reciclar el aceite para elaborar jabones 
  • No usar productos de aseo o limpieza que no sean ecológicos
  • Fabricar nuestros propios jabones y productos de aseo  
  • Utilizar los restos de comida para alimentar las gallinas 
  • Comprar en pequeño comercio y llevar tus propios recipientes y bolsas home-made para que los rellenen
  • Reutilizar embases y cartones para constuir juguetes o accesorios
  • Seguir las tres R ( Reducir, Reutilizar, Reciclar)
  • Apagar luces y aparatos en Standby
  • Promover su cercanía a las energías renovables con juguetes, etc
  • Compartir coche para desplazamientos siempre que es posible
  • Y todas las cosas habituales que se suelen hacer como llevar cuidado con todo los recursos que gastas y el uso de los electrodomésticos







En un entorno como éste, es posible vivir y sentir el cambio, éste es mi proyecto y mi forma de hacerlo, pero seguro que desde cualquier otro lugar o entorno también tú puedes tener un compromiso fuerte y potenciarlo.


Si te ha gustado y piensas que puede aportar algo a otras personas, compártelo. 



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