Actividades de Otoño

Desde que comenzó el mes de Septiembre he ido buscando diferentes actividades, tanto en la red como en otros sitios, para trabajar el otoño en casa. La verdad es que ninguna de las que encontraba o proponía tenían demasiada aceptación. Solamente una era la estrella por encima de todas las demás, salir fuera, explorar, sentir y descubrir. Y la verdad es que esto me ha llevado finalmente, y una vez más, a abrir mis sentidos y mi mente y aprender una nueva lección de mis pequeños. Ahora, tras esta nueva MasterClass, me pregunto: ¿Son necesarias los crafts y actividades varias para trabajar el otoño? Mi respuesta es que no, que la mejor forma de que comprendan e interioricen cada una de las estaciones y sus características es que salgan a la calle y sientan las temperaturas en su piel, observen la climatología, los cambios de luz, los nuevos colores y los procesos en los árboles.




Es cierto que no todos los niños tienen al alcance frutales u hortalizas de temporada para ver su desarrollo, pero sí podemos llevarlos a comprar a un Mercado y llevárnoslas a casa, de esta manera sí recordarán qué es lo que la naturaleza nos ofrece en cada momento, sus colores, sus sabores, sus texturas... Pueden incluso ayudarnos a preparar esos alimentos para comer y, en ese momento, explicarles las propiedades que tienen cada uno y el motivo  por el que la naturaleza nos lo prepara en esas fechas.






Siempre que tengáis la oportunidad, podéis hacer una escapada al campo, al bosque o al parque, llevar un poco de fruta de temporada y unos frutos secos, les encanta partirlos ellos mismos para obtener el tesoro que llevan dentro y, aunque luego no les guste mucho, seguirán partiendo por placer y te los ofrecerán a ti para comer....






















En casa también hemos visto cómo las gallinas han reducido la puesta de huevos porque necesitan la energía para protegerse del frío, por ello, la actividad de su cuerpo se reduce. También hemos notado que nuestro gato Tom, que estaba delgadísimo, no para de pedir comida y está cogiendo unos buenos kilos de más para protegerse del frío... Nos hemos fijado en que las horas de luz de cada día son menos que en verano y esta conversación nos ha llevado a retomar el tema de los hombres primitivos, pero en realidad pueden salir una infinidad de temas a raíz de esto.

Es cierto, que he decorado un poquillo la casa para darle cierto toque otoñal, pero he de confesar que ha sido una cosa mía, a veces a mí también me cuesta dejar alguna de las cosas aprendidas, jeje, pero es que también da un toque mono y diferente. Hemos puesto unas guirnaldas hechas con piñas y papel pinocho y he colgado unas ramas de un precioso roble que nos encontramos en una salida al campo. Véis,cuando estábamos delante del árbol, se entusiasmaron y prestaron toda la atención del mundo tocando, investigando y preguntando, pero ahora que una parte de él cuelga en el recibidor de casa, no les interesa lo más mínimo.





Así que he decidido que éste iba a ser nuestro mural que muestre el otoño, creo que no puede haber uno más fiel, nos muestra todas las caras de la estación... y éste sí les apasiona.






Ánimo y a por el chaquetón!!

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