Actividad de invierno en el campo. Adivina qué árbol es éste.

Durante estos fríos meses de invierno, las salidas al campo nos siguen ofreciendo nuevas aventuras interesantes y muchas cosas que descubrir. La mayoría de los árboles frutales son de hoja caduca. En esta época sus copas se encuentran desnudas ya que en otoño perdieron las hojas para ahorrar energía, un proceso semejante a la hibernación de muchos animales.






El otro día, hicimos una salida a una zona en la que hay mucho frutal. La primera actividad surgió de repente… Vimos que las hojas de los árboles habían caído, pero que en todas sus ramas podíamos encontrar unas pequeñas yemas en el extremo.


Este almendro está a punto de echar la flor


Hablamos que estas yemas son la muestra de que el árbol sigue trabajando en su interior y que, de sus ramas, irán creciendo día a día pequeños brotes que harán que en primavera se haya convertido en un árbol frondoso.

Podemos ir haciendo fotos de esos árboles semana tras semana para ver su evolución. Incluso, podemos fotografiar el ciclo completo hasta que da el fruto y vuelve a perder sus hojas. Después, nos pusimos manos a la obra y pasamos a otra actividad que les apasiona.

Se trata de buscar un frutal de hoja caduca y averiguar de qué tipo de árbol se trata. Sea la estación que sea, puedes buscar restos de frutos tanto en sus ramas como en su base.



Buscando restos o información en la base entre las hojas


De esta forma, aunque el árbol haya perdido su follaje, podemos fijarnos en el color de su madera, el dibujo de su corteza, la forma de su tronco y sus ramas, el color y dibujo de sus hojas del suelo e, incluso, su olor para averiguar qué tipo de árbol es.



Membrillo que no llegó a crecer


Resto de granada seca vaciada por los pájaros





Pera podrida encontrada en la base del árbol entre la hojarasca



Higos que no llegaron a madurar

Higuera joven con higos sin madurar


Si, además, encontramos algún resto de fruto ¡¡ el premio está asegurado!!






A los peques les encanta buscar, rebuscar, comparar y dar con la solución. Es como un pequeño trabajo de investigadores.

Nosotros hemos aprovechado para repasar las partes de los árboles, su ciclo de vida y explicar porqué se caen las hojas en otoño. 

Espero que os divirtáis a lo grande con esta actividad en vuestra próxima salida al campo.

#Hoyleemos: Detrás de mi casa...


Hace unos días conocimos este libro en la biblio pública y pensamos que sería divertido llevarlo a casa. La verdad es que nuestros momentos de lectura no son muy tradicionales. Como casi todo en casa, suelen ser bastante creativos y la lectura de este libro dio mucho de sí.






Nunca habíamos  escogido un libro de estas características, una palabra y un adverbio de lugar llevan a otro en la siguiente página que puede o no tener relación. Las ilustraciones son simples y el texto lo es más, pero un hilo entre las palabras de una página y la siguiente guían la lectura de una forma muy especial y divertida que nos ha hecho pasar muy buenos ratos en torno a él.

En primer lugar, me quedé fascinada con el ejercicio de intuición que hacen con la primera lectura. Si, en lugar de leerlo tal cual, invitas a proponer…  por ejemplo: “ En lo alto de una colina, detrás de una valla, debajo de un gran roble, está… “ y, en ese momento, los invitas a que busquen en su imaginación e inventen una respuesta, antes de pasar la página y comprobar la propuesta del autor, resulta una actividad muy divertida. Las cosas que surgen de sus cabecillas son muy ocurrentes y se crea un tiempo de imaginación, expectativas, descubrimientos y risas…

Tras esa primera lectura, ya conocen el texto y, entonces, es sorprendente el ejercicio de memoria que se desarrolla. En algunos momentos reina la seguridad y satisfacción de saber la respuesta que viene y, en otros, brotan las risas y los nervios porque no recuerdan la siguiente palabra.

Después, rizamos un poquito más el rizo y le sacamos aún más partido a esta lectura proponiendo que, en lugar de utilizar las palabras para continuar  pasando páginas, utilizaran su cuerpo con gestos o posturas…



En fin, os podéis imaginar los buenos ratos que hemos  pasado con este librito y lo que nos ha ayudado a aprender. 



Portabebés con alma

Hace algún tiempo, en una de mis noches de navegación on- line,  encontré una historia preciosa que más tarde me sirvió de inspiración. En algunas sociedades asiáticas, las niñas aprenden a bordar a cierta edad y preparan con cariño y esmero las prendas de su ajuar. Una de las prendas que recibe mayor importancia es el portabebés con que llevarán a su futuro bebé. Las jóvenes, aún cuando no están embarazadas, pasean con su portabebés mostrándolo con orgullo. A los ojos de su comunidad, aquella cuya habilidad para el bordado sea mayor, demostrará la misma capacidad para cuidar a sus crías.




La verdad es que al principio me resultó curioso, pero con el tiempo la idea se fue asentando en mi interior y sentí a la mujer que, puntada tras puntada, cose paciente y amorosamente el paño que sostendrá a su bebé. Imaginé cómo, hora tras hora dedicada a esa labor, transmite a esa prenda la fuerza y el calor necesarios para poder sustituir los brazos de una madre.


Mujeres de la tribu Hmong con los tradicionales portabebés bordados 


Poco a poco la idea fue surgiendo en mi mente y me preguntaba por qué no traer esa bonita práctica a nosotros. Así fue cómo se me ocurrió la idea de confeccionar un portabebés que se pueda bordar con facilidad o con la dificultad que cada un@ decida. Incluso se pueda pintar. Unas flores, un paisaje, una imagen, un nombre, incluso un mandala, cualquier opción que realmente sientas que te conecta con tu bebé, ésa será la adecuada. Porque creo que los bebés de nuestra sociedad necesitan mucho de esta historia.




En esta ocasión confeccioné un podaegi, de la familia de los mei tais. Me gusta mucho este tipo de portabebé porque se adapta totalmente a la altura del bebé en cada momento. Utilicé loneta de color crudo y un retal de cáñamo que tiene la trama bastante separada y es fácil de bordar. Pero, en realidad, cualquier portabebé se puede confeccionar de esta forma.



De la mismas telas conseguí en marrón chocolate, verde militar, rojo y azul oscuro, pero este tono tan neutro me pareció dulce, cálido y acorde con todas las estaciones y colores.

Puse mucha ilusión y cariño en este proyecto y me encantaría conocer cual es la impresión de otras personas. Así que, si te apetece, cuéntame tu opinión. Gracias!!    


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