Horneando un proyecto a fuego lento

Como ya sabéis algunos de los que me conocéis, hace algo más de dos años comencé a confeccionar mis propios portabebés con una estética algo diferente. Y, tras un tiempo de descanso por ampliación de familia y overbooking personal,  he vuelto a ponerme manos a la obra.




El fin de semana pasado, volvimos a las andadas participando en un mercadillo de artesanía en Valdepiélagos ( al norte de Madrid), pero los nervios tras un largo kit-kat y la ilusión por volver a presentar mis cositas se mezclaron con los ratos vigilando a mis peques y otros en los que me dejé llevar por la armonía que había entre la gente y el día cálido y soleado que me invitó a sentarme junto a mi pareja para disfrutar de esos ratos de conversación tranquila que son tan escasos y apreciados en nuestra última etapa. Total, que me olvidé de hacer fotos…

Así que he aquí un pasito más del proyecto Trosset i Caramel.

Estoy contenta porque nunca creí que las ideas que tenía en mi cabeza se materializarían y me encontraba siguiendo un camino paralelo al que yo sentía en mi interior, pero voy viendo que, a pesar de la falta de tiempo y de conocimientos sobre muchas de las plataformas y herramientas que voy usando a diario para llevar esto a cabo, el proyecto va avanzando, poco a poco, pero hacia adelante. Yo le digo siempre a Ariel que es como si se estuviera horneando, va tomando cuerpo con el paso de los días, se van materializando las ideas que tenía claras y el camino por el que conseguirlo se va dibujando sólo conforme avanzan mis pasos, como en un bosque frondoso en un día de niebla.


A veces me desanimo  porque siento que va despacio, porque no tengo tiempo, me siento frustrada o pienso que no es el momento porque los niños son muy pequeños y requieren mucho de mí, pero después siempre ocurre algo que me da alas y fuerza para seguir y, sobre todo, que mis chicos me apoyan y forman parte activa en el proyecto. Eso es lo que hace que me brillen los ojos, respire y me amolde a la situación sacando el mejor partido a lo que tengo en mis manos.


Fotos espontáneas tomadas por mi fotógrafo de casi 6 años, aportando su granito de arena


Al fin y al cabo, siempre he dicho que Trosset i Caramel es un proyecto en familia, que va creciendo con nosotros. Y es que para mí eso ( mi familia) es lo primero.

Días de lluvia y peques

Como es sabido por todos, los niños tienen mucha energía y muchas veces no tienen suficientes ocasiones de gastarla por completo, es lo que ocurre en días de invierno o cuando el tiempo no te permite salir a jugar. Un recurso que ocupa varias horas es la cocina. Para mí resulta ideal porque, siendo una misma actividad, cambia de forma las suficientes veces como para entretenerlos durante un largo y, además no sólo los tiene ocupados sino ilusionados…

Primero hay que decidir qué se va a cocinar, luego prepararse para salir si es que falta algo… una vez consigues todos los ingredientes, hay que prepararlos sobre la mesa de trabajo ( me encanta cómo colaboran todos!), mientras elaboran respetan turnos, se ayudan, …

Como normalmente horneamos hay que esperar un rato en el que siempre están contentos con sus mejores expectativas puestas en el resultado y eso les ayuda a tener buena energía para jugar a otra cosa sin peleas.

Y, finalmente, cuando ya está listo van corriendo todos a la cocina para probarlo!!

Me encanta, te ocupa toda la tarde de buen humor ( y con paciencia, por supuesto) y, al final, hasta te ahorras la cena.

En esta ocasión, hicimos una tarta de queso que os animo a probar. Es súper fácil y está riquísima.



Receta:
Para la base: Un paquete de galletas y 250 gr de mantequilla
Hay que machacar la galleta hasta que se quede polvo y se haga una masa con la mantequilla. La ponéis en el envase y la apretáis con un tenedor.

Para el relleno:
-      4 huevos
-      1 tarrina de 300gr aprox de queso de untar
-      1 brick de nata para cocinar de 500ml
-      2 yogures naturales o de sabor
-      Un envase de yogur relleno de azúcar
-      Un envase de yogur relleno de harina

Lo mezcláis todo junto, lo metéis en el horno y mientras limpiáis hasta el techo. 


Cuando la saquéis del horno dejadla enfriar y después le ponéis mermelada de fresa por encima. 

La nuestra estaba riquíiisima!!

Esperamos que os guste. 

Completando etapas

Me ha encantado esta foto porque creo que está llena de vida y de mensaje.



En numerosas ocasiones la gente o nosotros mismos juzgamos aquello que hacemos a diario, pero normalmente todos los comentarios tienden a reprimir nuestro yo interior, nuestros verdaderos deseos y sentimientos, para cumplir con aquello con lo que se supone que debemos  cumplir, hasta llegar a tener una vida de manual ( de manual de esta sociedad, porque hay muchas otras distintas, claro está).

Al ver la foto me han venido a la cabeza una tormenta de mensajes que he recibido muchas veces …. Y que seguro que os son familiares:

a)    Todo el día en casa, con los niños?? Pero es que tú también tienes que hacer tu vida…
b)   Niño, no toques eso que te estás mojando!! Y, además, te vas a caer…
c)    Deja al bebé en la cuna, que no pasa nada porque llore, …te vas a destrozar la espalda…

Es sabido por todos que el ser humano ha de superar ciertas etapas ( comunes) para ir madurando y, particularmente, creo que si eso no sucede satisfactoriamente, el resultado del proceso no es bueno.

Y, digo yo:

a)    Tuve y tendré tiempo para trabajar y realizarme en otros aspectos. La necesidad primaria de una madre es cuidar de sus crías.
b)   No pasa nada si el niño se moja, se le cambia la ropa si es que hace frío y, si le estás vigilando, no tiene porqué caerse. El niño pequeño necesita explorar y probar sus límites, imitar para aprender y ser capaz de hacer las cosas por sí mismo para crear su autoestima.
c)    Tampoco hace falta que el bebé llore, ya tendrá que hacerlo cuando no podamos evitarlo. Portear a un bebé refuerza los músculos ya que va aumentando de peso poco a poco, los tacones perjudican seriamente nuestra postura y nadie te sugiere que no los uses. Los bebés necesitan el contacto para desarrollarse sanamente, tras el nacimiento todavía quedan meses para su total desarrollo (exterogestación ).

Estos momentos no cuestan dinero y, sin embargo, al darnos la libertad de permitir que ocurran y disfrutarlos sin obstáculos prefabricados, nos están enriqueciendo con algo que no se puede comprar.


Espero que os deis esas libertades muuuchas veces.

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